Seguros de salud privados: conoce su funcionamiento

27 Octubre, 2017

Cuando hablamos de los seguros de salud privados lo hacemos, habitualmente, de su conveniencia, de sus tarifas, de la relación de oposición o complementariedad con la sanidad pública, de la amplitud de las coberturas o de la mayor o menor eficacia en la prestación. Sin embargo, muchos lectores demandan saber cómo funcionan los seguros de salud privados, cuáles son los pasos a dar a la hora de su contratación y, sobre todo, cómo se hacen efectivos cuando la situación exija echar mano de sus servicios.

Flexibilidad de los seguros de salud privados

En principio habría que decir que los seguros de salud privados no se diferencian de pólizas de otro tipo, ya sean de automóvil, hogar o vida. Es decir, el tomador abona una prima a cambio de una cobertura que suele venir bien detallada en la mencionada póliza. Algunas especificidades de este tipo de contrato o seguro es que, para empezar, la aseguradora puede poner a disposición del cliente un cuadro médico propio o permitir que sea este el que seleccione qué centro médico y qué profesionales lo van a atender con la opción de reembolso. Esta flexibilidad es una de las ventajas de los seguros médicos privados, aunque en nuestro país la primera opción es siempre la más empleada.

Precio y coberturas efectivas

En cuanto al precio, al igual que en otros tipos de contrato se señalan algunas circunstancias de las que dependerá la cuantía, en el caso de los seguros de salud privados, esta va a depender de la edad del asegurado, del conjunto de coberturas que se contratan, de la opción o no de copago y también de algunas circunstancias añadidas, siempre teniendo en cuenta que suelen plantearse periodos de carencia para evitar que algunos clientes contraten los seguros en previsión de una atención concreta.

Otro aspecto a tener en cuenta acerca de cómo funcionan los seguros de salud privados tiene que ver con las coberturas efectivas, no siempre las que contempla el cliente. En todos los casos hay que atender a la letra pequeña de los contratos, pues aquí pueden recogerse excepciones, servicios no cubiertos… Atención especial merecen, habitualmente, los ingresos hospitalarios, la salud bucal y dental o casos especiales como los de embarazadas. Por estas razones se aconseja acudir a comparadores y participar en foros donde conocer de primera mano la experiencia de otros clientes, la eficacia del servicio y el grado de satisfacción subjetivo.

También es importante saber que el precio del seguro no va a ser el mismo anualmente, noción que de manera equivocada tiende a propagarse entre los clientes. Esto no es así puesto que las circunstancias personales, sociales o del colectivo van a variar alterando la base económica que sirve para fijar el precio del seguro. En algunos casos, se firma que las condiciones permanezcan inalteradas durante doce meses mientras que en otros se concierta que nada cambie durante el año natural en el que se firmó. Habitualmente, cada doce meses la compañía lleva a cabo un nuevo cálculo de lo que le “cuesta” asegurar a su cliente en función de su propia circunstancia sanitaria, pero también de las condiciones del mercado sectorial. Así, puede suceder que el cliente rebase un determinado umbral de edad o que una determinada causa de siniestralidad vea aumentado su índice de riesgo y que sea esta en la que figure el tomador. También afecta la subida general de precios o una más concreta relacionada con los productos farmacéuticos o los tratamientos relacionados con la dolencia concreta del cliente.

Seguros a medida de los usuarios

Así pues, responder a la pregunta que encabeza esta entrada –¿cómo funcionan los seguros de salud privados?– es tarea harto complicada en la medida en que hay que tener en cuenta el proceso de contratación (y de comparación y estudio de las condiciones iniciales, las coberturas efectivamente incluidas, los períodos de carencia), el ejercicio de los derechos con las posibles exclusiones y excepciones, los cambios en las condiciones de contratación y las tarifas y las posibles dificultades para darse de baja o cambiar de compañía.

Además, hay que tener en cuenta que la relación de cada asegurado con su compañía pasa por ser una relación binomial cuyas circunstancias son, en esencia, irrepetibles e incomparables. No hay dos relaciones iguales, dos experiencias estrictamente comparables en la medida en que los perfiles médicos y sanitarios, los cuadros especialistas o, simplemente, el personal encargado de contactar directamente con el cliente varía de una a otra.

De todos modos, aunque entradas como esta puedan facilitar el conocimiento del sector, como siempre hacemos, recomendamos servirse de la experiencia directa de otros usuarios, contactar con algún corredor de seguros de confianza y leer a fondo, sobre todo esto, las condiciones contractuales, todo aquello que firmamos y que, en definitiva, adquiere valor de ley entre las dos partes contratantes.