Los intentos más curiosos de defraudar a la compañía de seguros

21 mayo, 2014

Se dice, se comenta, se rumorea que el barco que realmente se hundió en Abril de 1912 era el Olympic, perteneciente a la misma compañía que el Titanic, White Star. Según varias versiones, el Olympic habría sufrido una cadena de accidentes y, ante la negativa de la aseguradora a seguir pagando reparaciones y los gastos excesivos de éstas a cuenta de esta compañía, se hizo pasar al Olympic por el Titanic, ya que el lujoso buque contaba con un interesante y goloso seguro que dejaría una indemnización suficiente como para sacar a la compañía otra vez a flote.

Desde tiempos inmemorables las personas han ido practicando diversos fraudes con tal de sacar tajada de los seguros que tienen contratados. Y digo seguros contratados en plural porque no sólo tienen un seguro de coche, hogar, vida… en ocasiones se juntan con hasta 7 seguros de una misma categoría con tal de sacar unos eurazos de cada uno de ellos y se les vienen a la cabeza verdaderas locuras con tal de recuperar esos fondos invertidos.

Pero lo más curioso de todo esto, es que existe un el Concurso Sectorial de Detección de Fraudes al Seguro, organizado por ICEA, donde año tras año se premian los fraudes más originales e ingeniosos. Hay fraudes de todo tipo, desde los que se han mantenido durante años y han sido “cazados”, hasta aquellos que desde primera hora se les vio el plumero.

Entre muchos otros, encontramos el caso de “El Muerto Resucitado”, donde un hombre fingió su propia muerte para que los familiares cobraran la indemnización del seguro. En pleno Agosto chino, con una ola de calor que abrasaba a toda la región, el hombre era transportado por las calles en un funeral multitudinario. Pero todo se torció, cuando el hombre ya abrasado dentro del ataúd, abrió repentinamente la tapa, tomó la botella de agua y al grito de “no aguanto más” se la bebió de un trago.

O el caso ganador de la XX Edición del Concurso de Detección de Fraudes al Seguro, investigado por Línea Directa, donde, después de una larga investigación y tras años estafando a varias compañías de seguros, se comprobó que todo era una farsa para poder cobrar las indemnizaciones de los seguros contratados.

Todo comenzó con un accidente donde se vieron involucradas 7 personas, dentro del cual, los daños materiales sufridos por el vehículo y número de lesionados en el accidente no cuadraban. Dio la luz a todo este caso las fotografías realizadas por el personal de la grúa en su servicio, el cual, siempre hace unas fotografías al vehículo accidentado antes de montarlo en la grúa para que no puedan reclamarle después ningún otro daño durante el transporte hasta el taller más cercano. Estaba más que claro que el vehículo no tenía ninguno de los golpes por los que estaba siendo reclamado el seguro, por lo que las lesiones de los 7 ocupantes eran imposibles.

Pero lejos de darle fin a esta historia, estaba todo el pastel oculto todavía. Se contrata un detective, donde se descubre a un abogado que regentaba una clínica de la zona. Éste, le pagaba una determinada cantidad de dinero a personas que consentían aparecer como víctimas en los falsos accidentes para después cobrar las indemnizaciones del seguro y facturar a las compañías el falso tratamiento médico realizado en su clínica, así como sus propios honorarios como abogado. Dichosa cabecita pensante la de este abogado, al que ya se le acabó el chollo.

Y en muchas ocasiones, no es necesario contar con la presencia de profesionales para comprobar que todo es un montaje. Se han consolidado las redes sociales como herramientas útiles para detectar los posibles fraudes a las aseguradoras. Este es el caso de una mujer que se encontraba incapacitada para trabajar, que en ocasiones, dado su estado de salud, precisaba de una silla de ruedas ¡Que oportuno el vídeo que subió a Facebook el día de su boda bailando con el novio! Y aparte de éste muchos otros casos dentro de los cuales las redes sociales han sido el detector y “chivato” de los fraudes a las aseguradoras, cada vez más comunes dadas las circunstancias en las que nos encontramos.

Y no es sólo el fraude a las aseguradoras, si no que por conseguir un dinero extra dañan a los demás, donde el precio de las pólizas se disparan y hacen que nuestro seguro de vida o cualquier otro básico en nuestro día a día sea una carga mas que importante dentro de nuestro presupuesto. Y no es solo eso, si no que puede que algún día “venga el lobo” de verdad y nadie les crean.